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A propósito
del 5º aire
Valledupar, 18 de marzo de 2005
El tema ha sido motivo de
inspiración:
Los aires del vallenato
son cuatro y nada más
paseo, puya y merengue
y son que se puede tocá
Puya, puya, puya y puya
pura bulla y no má
Pura bulla y no má
el invento ‘el quinto aire
Y desde diversos puntos de la geografía
mundial hemos recibido los siguientes mensajes:
Quiero sumarme a la polémica del
"quinto ritmo", como resultado de lo expuesto por el
ex presidente doctor Alfonso López Michelsen y el Maestro
Rafael Escalona Martínez, tras la compulsiva acción
de quienes quieren resideñarnos unos nuevos linderos, en
lo rítmico y el contenido de la música vallenata.
¿A qué conduce un quinto ritmo dentro del vallenato?
¿Es necesario un quinto ritmo para darle un nombre a lo
que la industria del vallenato, en todos sus frentes, ha generado?
¿Será que el Festival de la Leyenda Vallenata, cada
vez que se presente un embeleco frente a los ritmos, forma y contenido
de la canción, debe darle paso a cambios innecesarios?
Pienso que no. Darle paso a esa iniciativa es poner al Festival
y a su Concurso de Canciones Inéditas como un "comodín"
para aquellos que no han podido acariciar el encanto de ser ganadores
del mismo lo logren. ¿Acaso de siempre el vallenato no
ha sido lírico? Verbigracia, muchas de las canciones ganadoras
en el Festival son claro ejemplo de lirismo. Nuestros antepasados
construyeron sabiamente los cuatro ritmos, es decir, el paseo,
el son, el merengue y la puya, en un proceso de años que
ahora quieren derrumbar. De aprobarse esta iniciativa se abrirá
la teoría de que el acordeón, la caja y la guacharaca
ya cumplieron su ciclo y hay que cambiarlos. Protejamos al Festival.
No dejemos que nuestras raíces se atomicen. FÉLIX
CARRILLO HINOJOSA (Bogotá).
No estoy de acuerdo con la inclusión
del paseo romántico como una nueva categoría de
canciones inéditas porque con acordeón se hacen
diferentes ritmos musicales pero no todos son vallenato. WILSON
RINCÓN FONSECA (Québec – Canadá).
Cuando hablamos de un hecho folclórico
nos estamos refiriendo a un elemento producto del saber popular,
que una generación ha transmitido a otra y que cumple con
una función dinámica dentro del colectivo que lo
practica. Es decir, que es el producto de un conocimiento empírico
y no científico, con el cual el colectivo que lo creó
se sigue identificando al practicarlo continuamente. Como ejemplos
fehacientes tenemos los cuatros aires que dinamizan e identifican
la música tradicional de acordeón del Valle del
Cesar. Y cuando nos referimos a un hecho popular nos estamos refiriendo
a un elemento que puede ser o no folclórico. Comenta el
Maestro Guillermo Abadía Morales en su texto "Compendio
General del Folclor Colombiano" que "una canción
de autor determinado puede llegar a popularizarse, pero mientras
el pueblo no la prohije y legitime como suya y la legue a la siguiente
generación, no se habrá incorporado al patrimonio,
esto es, a la tradición de los cantos de ese pueblo”.
Tenemos el ejemplo de Gustavo Gutiérrez, Freddy Molina
y Octavio Daza, para referirnos a los últimos compositores
que impusieron una nueva forma lírica al paseo tradicional
y como nunca chocaron contra la esencia misma del aire del paseo
tradicional, el pueblo, después de 35 años de haberse
dado esta evolución, sigue cantando sus canciones con que
ellos se iniciaron como vates musicales; es decir, el pueblo se
ha adueñado de este legado que, aunque conocemos a sus
autores, ya forman parte de la memoria popular vernácula.
No olvidemos que lo mismo sucedió con los maestros Tobías
Pumarejo, Rafael Escalona y Leandro Díaz, que enriquecieron
en su tiempo al folclor musical vallenato pero sin meterse con
los acerbos que la venían identificando hasta esa fecha
y, hoy están reconocidos como los más grandes juglares
de la música vallenata. Actualmente existen hacedores de
la música de acordeón vallenata cuyos paseos románticos,
o líricos, como los quieren llamar ahora, también
vienen siendo memorizados y conservados por el pueblo, como son
Sergio Moya Molina y Fernando Meneses, entre otros; pero son compositores,
que utilizando nuevas formas melódicas, nunca se han salido
del contorno de la tradición, no se apartan de la cadencia
típica que caracteriza a nuestro paseo vallenato. Lo contrario
de los "neopaseos" que carecen de esa dinámica,
son más que todo elementos de moda que son impuestos por
los medios de comunicación, la mayoría de las veces
porque sus compositores o intérpretes han tenido que pagar
alguna suma de dinero para que se mantengan en "los primeros
lugares del hit parade y a los dos o tres meses se escapan de
la memoria popular y desparecen por completo. Si se introduce
en el Festival de la Leyenda Vallenata este "neopaseo"
habrá que cambiar los estatutos de la Fundación
Festival de la Leyenda Vallenata porque ella fue creada para defender
y divulgar la música tradicional vallenata y no las músicas
que se pongan de moda. NICOLÁS MAESTRE MARTÍNEZ
(Bucaramanga)
Abrigo la gran esperanza de que mantengan
su posición de rechazo frente a la insólita pretensión
de dar cabida a la más burda y descarada deformación
del paseo vallenato, como lo es el mal llamado paseo lírico
o vallenato romántico, que es en realidad ese vallenato
llorón, que ni es paseo, porque carece de estructura musical
y menos vallenata. No puedo menos que calificar de histórica
esta oportunidad que tiene la Fundación Festival de la
Leyenda Vallenata, por las severas y funestas implicaciones que
a nivel de nuestra identidad cultural nos traería, el presentarnos
como no somos, solo por el hecho de forzar la presentación
de nuestra cultura musical según los cánones del
marqueting y de la mediocridad creativa y artística de
la moda. EVELIO DAZA DAZA (Bogotá)
LA FUNDACION FESTIVAL DE LA LEYENDA VALLENATA
LLEVA EL CASO A DEBATE PÚBLICO
Ante la polémica suscitada en torno
a esta propuesta de reconocimiento de un nuevo aire dentro de
la música tradicional vallenata por parte de Alfonso López
y Rafael Escalona, la Fundación Festival de la Leyenda
Vallenata ofreció ayer una Conferencia de Prensa, teniendo
como expositor al Maestro en Música Rafael Fernández
Padilla.
Fernández Padilla es músico
de conservatorio, estudió piano de concierto desde los
7 hasta los 18 años de edad, especializado en armonía
en la Escuela Alemana de Música en Miami, investigador
del folclor y del género selecto. Toda su vida la ha dedicado
a la música como intérprete y como docente.
Durante su intervención el maestro
Fernández Padilla expresó que la música es
la combinación armónica de sonidos. La célula
rítmica es el patrón básico de toda expresión
musical, aunque hay otros elementos complementarios como la melodía
y la armonía. Está también el acorde y como
objeto fundamental de estudio están las escalas. Las escalas
son para el músico lo mismo que la cinta métrica
es para el arquitecto, los códigos para un abogado o la
Biblia para un cristiano.
La música, como todo, evoluciona,
y en ese proceso de evolución tenemos un Gustavo Gutiérrez
que llena de armonías un ritmo ya existente: el paseo,
y es lo que se está confundiendo. Gustavo Gutiérrez
no ha creado un quinto aire porque él, en su música,
no ha cambiado las células rítmicas de la música
en la que se enmarca su obra.
En términos generales, las personas
que tomaron la palabra ayer, al final de la conferencia de Fernández
Padilla, concluyeron también que el lirismo no es nada
nuevo en el folclor vallenato, cuya música, de manera tradicional,
se ha venido ejecutando, como claramente los definió Juan
Muñoz y lo describe Consuelo Araujo en su obra “Vallenatología”,
en cuatro ritmos: Paseo, Merengue, Puya y Son.
O como lo recordaron Juan Gossain y Daniel
Samper, al tomar posesión como miembros de la Academia
de la Lengua, al hacer un juicioso y profundo paralelo entre los
Juglares y Trovadores del Medioevo y los Juglares y Compositores
Vallenatos, asombrándose de encontrar en ellos tanta similitud,
pudiéndose reconocer en los primeros una paternidad incuestionable
de los segundos. Dicen tan connotados periodistas:
“Los trovadores y juglares que compusieron
o interpretaron los merengues, paseos, puyas y sones a lo largo
del Caribe colombiano, de pueblo en pueblo, y a lomo de mula,
constituyen nuestro propio mester de juglaría, del mismo
modo como sus primeros antepasados castellanos nos legaron el
venerable acopio del que nacen la poesía y el romance en
nuestra lengua. De ellos dijo bellamente Meira del Mar que era
“rapsodas, aedas, trovadores, andariegos de la tierra, portadores
en sus alforjas del mensaje del espíritu”.
Gossain y Samper pudieron demostrar en
aquella memorable ocasión, con acordeoneros y cantantes
presentes, que, en el fondo de las tradiciones vallenatas, hoy
apropiadas por todo el pueblo colombiano, existe, lo que ellos
llamaron ”una herencia de noble estirpe que viene desde
los orígenes de nuestra más auténtica poesía”.
TOTAL INSCRITOS EN LOS CONCURSOS
Concurso de Acordeoneros Profesionales:
4. Concurso de Acordeoneros Aficionados: 0. Concurso de Acordeoneros
Juveniles: 4. Concurso de Acordeoneros Infantiles: 3. Concurso
de Canciones Vallenatas Inéditas: 9. Concurso de Piqueria:
8. Concurso de Grupos de Piloneros: 95
Oficina de Prensa (prensa@festivalvallenato.com) |
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