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Crónica al nuevo Rey Vallenato

Valledupar, 6 de mayo de 2008

Sin discusiones: Christian Camilo, Rey Vallenato

Por María Ruth Mosquera

“Era increíble estar parado ahí en el escenario y ver a todo el Parque aplaudiéndome. Eso es muestra de que el fallo estuvo de acuerdo con lo que el pueblo quería”, dijo Christian Camilo Peña Redondo pocas horas después del instante en que le puso a su historia musical un antes y un después.

Al momento de la lectura del fallo había una algarabía tremenda en la ‘zona de espera’ que no los dejó escuchar el nombre del ganador.

“Uno de los Quintero me agarró de la mano y me dijo. ¡Maestro, ganó Christian!; entonces yo me puse sentimental”, dijo ayer Jorge Oñate, tutor y cantante del nuevo Rey, y también contó que en ese momento no pudo evitar las lágrimas que se apresuraron a salir, tal vez para presenciar también el momento histórico.

“Christian se quedó callado. Yo lo abrazaba y él me abrazaba”, relata el cantante.

“Pasen pa’ lante, pa’l público”, le decía el coordinador que prácticamente los deslizó hacia el frente de la tarima. Entonces, desde todas las esquinas del Parque de la Leyenda ‘Consuelo Araújo Noguera’ comenzó una lluvia de aplausos, cuyo eco solo fue superado por el sonido de los juegos pirotécnicos que iluminaron la madrugada del Valle.

A petición del pueblo, el Rey volvió a abrir su acordeón; lo hizo solo por unos segundos y después acompañado de Rodolfo Castilla y Luis Suárez (cajero y guacharaquero), hombres festivaleros que lo ayudaron a subir escalones de la cima en la que hoy está montado.

“Y ahora sí Christian, estamos en el tiempo del vallenato. Usted es el rey; toque por favor”. Jorge Oñate le hablaba a su joven monarca con una reverencia digna de un Rey. “Vamos Christian… Otro vallenato, pero ahora lo canto yo”, y el Rey dejó salir de su instrumento ‘Alicia Adorada’ el son de Alejo Durán que él había cantado en competencia.

Escuchar a su maestro hablándole con tanta reverencia emocionó al Rey; “Yo le decía a los pelaos: qué bien suenan esas palabras porque eso es muy bacano, muestra del apoyo incondicional que él ha tenido conmigo”.

Luego, la alborada del cinco de mayo se untó de magia. El truco lo hicieron el Rey Vallenato y el Ruiseñor de América, quienes ofrecieron una revista musical saturada de emoción por lo que ellos vivían, de poesía representada en la letra de las canciones de Rafael Escalona, Fernando Dangond, Chiche Maestre y otros, de encanto por la escenificación de las canciones que hicieron con el Balet Vallenato, por la lluvia blanca que inundó la tarima, por el disco de oro que les entregó su compañía disquera, Fuentes…

Y el Rey seguía tocando acordeón en el mismo lugar en el que minutos antes había dado cátedra interpretando una puya que sin discusiones ni dudas, lo sentó en el sitial de honor que decretaron el cajero de dinastía Pablo López; el hijo del expresidente López, Juan Manuel López; el Rey Vallenato Alberto Jamaica, el contralor Julio César Turbay y el Rey de Reyes, Hugo Carlos Granados.

A las 3:20 de la madrugada, el Rey y el Ruiseñor se perdieron con su agrupación en un giro de la tarima ‘Colacho Mendoza’, dejando al público sediento de más.

‘Los ví corriendo’

La interpretación de esta puya de la autoría de Andrés Beleño fue la responsable de la felicidad que hoy embarga a Christian Camilo y sus cercanos. “El solo de puya lo puso a ganar”, comentaba el público, que exaltaba también la interpretación magistral que hizo el joven pivijayero del paseo ‘Amalia Vergara’ de Abel Antonio Villa, el merengue ‘La Lira’ de Juan Manuel Muegues y el son ‘Alicia Adorada’ de Juancho Polo Valencia, pero reiteraron que “puso a correr a los otros fue en la puya”.

“Yo le gasté mucho tiempo a la puya, no sé si se habrán dado cuenta; soy consciente de que ese aire es definitivo, es el más rápido, el que más emociona a la gente y con el que vas a cerrar tu presentación; había que gastarle tiempo, sentar un precedente y creo que así se hizo porque todas las llamadas y los mensajes de texto que he recibido hoy han tenido que ver es con la puya”, precisa el Rey.

Durante la gesta final, mientras avanzaban en su orden las presentaciones de Wilbert Mendoza Zuleta, Luis Eduardo Daza Maestre, Julián Rojas Teherán, Jaime Zambrano Flórez y Fernando Rangel, a Oñate se le ocurrió que Christian debía cambiar una de las entradas de la puya y así se hizo. “Yo intervine mucho en los ensayos, le decía: tienes que tocar con la velocidad y la cadencia de cada ritmo”, dijo el cantante.

Ayer en la madrugada, después de risas, lágrimas y muchas entrevistas, se dieron el enésimo abrazo de la noche, Jorge -sentimental- fue a La Paz y Christian se fue con su familia al restaurante típico de un amigo, donde tomó su primer desayuno real: carne molida, chicharrón y arepa de queso, después se fue a descansar un poco el trajín de cuatro días de Festival.

¿Quién es el rey?

Christian Camilo Peña Redondo es un joven nacido el 17 de junio de 1985 en Pivijay, Magdalena. Hijo de Camilo Peña y María del Pilar Redondo, y hermano mayor de César Arturo y Camila Alejandra. Desde que tiene memoria está enamorado del acordeón, por él abandonó sus estudios de psicología y medicina. Su tío, Ramiro Peña, fue pilar fundamental para el desarrollo del artista, que hizo su primera interpretación musical a los cuatro años. A los siete años se montó en un banquito en una caseta en Pivijay y tocó el acordeón con Diomedes Díaz, quien vaticinó que ese muchachito sería rey vallenato.

Fue virrey de la categoría acordeoneros infantiles en el Festival de la Leyenda Vallenata en 1994 y 1998; ocupó el segundo puesto en la categoría ‘aficionados’ en el 2000 y al año siguiente fue rey de esa categoría. Hoy, siete años después, es rey profesional, dejando en el camino a profesionales como Julián Rojas, Manuel Vega y Sammy Ariza, a los que veía cuando era pequeñito en Pivijay y se decía: “Yo quiero ser como uno de ellos”.

Desde 2004 es el acordeonero de la agrupación de Jorge Oñate, con la que ha grabado tres discos compactos. Está radicado en Barranquilla, pero próximamente se mudará a Valledupar, “porque Valledupar es sabroso”.

Los últimos fueron los primeros

La final de acordeoneros profesionales estuvo llena de emociones y contradicciones, pues muchas personas daban como ganadores a Julián Rojas, Jimmy Zambrano o Wilber Mendoza, pero al final, éstos tres se quedaron por fuera del podium, completado por Fernando Rangel en el segundo puesto y ‘Luchito’ Daza en el tercero.

Que Wilber no ganó porque tocó con muchas pausas, que Julián llegó demasiado ansioso a la tarima y eso reflejó en sus notas y que Jimmy Zambrano ‘peló un pito’ en la entrada de la puya, son las razones que da el pueblo para que ellos quedaran por fuera de los ganadores, pero otro grupo de conocedores del folclor vallenato asegura que Peña Redondo ganó porque su interpretación fue insuperable.

Se aplicó la sentencia bíblica que dice que los primeros serán los últimos, pues Christian Camilo fue el último en presentarse y el primero en calificación.

Departamento de Comunicaciones: Parque de la Leyenda Vallenata "Consuelo Araujonoguera". Tel. 5838756. Email: prensa@festivalvallenato.com

 
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