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Despedido con grandeza “Escalona murió de amor por Colombia”: Álvaro Uribe Vélez

Valledupar, 16 de mayo de 2009

11Creo que no hay mejor diagnóstico del que hicieron los médicos consultados por el presidente Álvaro Uribe Vélez, para determinar el deceso del maestro Rafael Escalona: “Murió de amor por Colombia”. Que manera tan exacta de describir esa muerte natural que segundos después le permitió convertirse en inmortal.

Desde el miércoles 13 de mayo a las 4:36 de la tarde cuando falleció el maestro Escalona en Bogotá, hasta tres días después a las 7:35 de la noche, en que fue sepultado en el cementerio central de Valledupar todo fue luto, tristeza y dolor por la desaparición del más grande de todos, con la connotación que las despedidas se hacen con cantos vallenatos. La descripción precisa es una especie de alegría triste, mezclada con lágrimas.

 

12El deceso del maestro Escalona permitió conocer historias conocidas y desconocidas, pero siempre con las connotaciones de grandeza del gran compositor nacido en Patillal. Precisamente el presidente de la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo, manifestó que “pasarán muchas décadas para que en el mundo de la música vallenata vuelva a darse un fenómeno de las proporciones que encarna Rafael Escalona. Sin tener oído para el baile, ni voz para el canto; sin haber tocado jamás un instrumento musical, ni conocer una sola nota del pentagrama; sin saber de solfeo, ni de partituras, creó obras musicales de impecables características melódicas y literarias”.

En medio de los conceptos apareció el del compositor Armando Zabaleta, amigo personal y de parrandas del maestro Escalona, quien soltó una de las frases más conmovedoras: “Ahora menos voy a Patillal”. Y continúo diciendo: “Si con la muerte de Freddy Molina, me mataba la tristeza, ahora no sé que me puede pasar. Tengo un dolor inmenso por la partida de Rafa, una figura grande de la música vallenata”.

Horas en medio de lágrimas y recuerdos

13Desde su llegada a Valledupar el pasado jueves en horas de la tarde la despedida al maestro Escalona fue larga y conmovedora. Cada momento tiene un capítulo donde su figura arropaba los corazones de los vallenatos que en ese momento por mandato del folclor, eran una sola familia. De todas maneras la nostalgia y las lágrimas sinceras no tienen nombre, ni apellido.

Es así como por las calles vallenatas hizo su paso el cortejo fúnebre donde la gente ondeaba banderas de Colombia y pañuelos. La tristeza tuvo su epicentro al llegar al Colegio Nacional Loperena, donde docentes y alumnos con flores, banderas y pañuelos despidieron al bachiller Honoris causa. La calle quedó tapizada de trinitarias y otras flores de distintos nombres. Las lágrimas esta vez no pidieron permiso y corrieron como cuando llueve en la Nevada para darle oficio al río Cesar.

14Llegó a la casa de su familiar Nurys Maya y allá volvió a sentirse el dolor de frente y se mostró la garra que le regaló el presidente Valencia y que fue motivo de un canto del maestro Escalona. Tanto en el recorrido como en la casa no dejaron de sonar los acordeones.

Los cantos se repitieron una y otra vez y volvieron a repasarse esas bellas historias que han recorrido el mundo. También se recordó la creación del Festival de la Leyenda Vallenata, que fue el punto de partida para que la música vallenata tuviera la necesaria difusión hasta convertirse en universal. Entonces ahí Escalona tiene un lugar de honor al lado de ‘La Cacica’ Consuelo Araujonoguera, el ex presidente Alfonso López y otras personas que fueron vitales en esta cruzada folclórica.

Romería en la iglesia

Durante 8 horas y 15 minutos estuvo en cámara ardiente en la iglesia La Concepción y fueron desafilando miles de personas para darle el último adiós al juglar. En ese lugar sagrado volvió a notarse el dolor por la partida del maestro.

Después el féretro pasó a la Plaza Alfonso López, exactamente a la mítica tarima Francisco El Hombre.

15Allí fue una nueva escala para darle pasó a la tristeza y a las lágrimas con los cantos sentidos de Los Niños del Vallenato de la Escuela Rafael Escalona, los niños cantores y acordeoneros del maestro Andrés ‘El Turco’ Gil, Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Carlos Vives, Diomedes Díaz, de los Reyes Vallenatos y las contundentes palabras del ex alcalde Aníbal Martínez Zuleta y del recuento familiar del compositor y familiar, Santander Durán Escalona.

Llegó el oficio religioso donde el sacerdote Enrique Iceda, exaltó las virtudes musicales y humanas del maestro Escalona.

Cuando la tarde gris desaparecía dando paso a una nueva noche teñida de tristeza apareció la voz del presidente Álvaro Uribe que se dedicó a darle un toque poético a la larga despedida del maestro Escalona.

Utilizando la frase “Escalona se fue para el cielo”, hizo un recorrido por la vida y obra musical del genial compositor vallenato y hasta se atrevió a decir que se llevó consigo unos lápices para que Jaime Molina le pintara el retrato, asunto que no podrá ser posible porque el célebre pintor se negará, porque acá en la tierra cada compatriota quiere tener un retrato de ‘Rafa’ grabado en el corazón.

Cuando el presidente anunció que desde hoy en el cielo de Colombia se leerá para siempre un letrero en letras indelebles de nubes blancas que dirá Rafael Calixto Escalona Martínez, una lluvia de aplausos interrumpió el silencio de la plaza Alfonso López y enseguida desfiló el féretro hacía su morada final.

Eran las 7:35 de la noche cuando se llegó al cementerio, primera vez que se hace un sepelio nocturno en Valledupar, y se acrecentaron el dolor y las lágrimas cuando el féretro fue deslizado lentamente a la bóveda. El maestro se fue con el vestido con que recibió el Premio Grammy Latino y con la bandera de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, entidad que respaldó siempre porque es la principal promotora de la música vallenata.

Los acordeones lloraron y se escucharon nuevas palabras: “Nos quedamos sin Jaime y sin Rafael”, “Escalona es un hombre que no se repite en la historia”, “hijo y padre del país vallenato” y “el más grande de todos”.

DISCURSO COMPLETO DEL PRESIDENTE ÁLVARO URIBE EN LAS HONRAS FÚNEBRES DEL MAESTRO RAFAEL ESCALONA

Escalona se fue para el cielo. En el camino se ha atravesado un jerre jerre que lo quiere devolver. El armadillo viene para acá con el recado de hombría: que ‘Rafa’ le perdonó la vida para que su mujer no se quedara solita, que se puso los pantalones para enfundar el revólver y que no duden que eso no es cobardía.

Escalona se fue para el cielo. Y lo escoltan unas golondrinas que lo lloran al perderlo en la distancia. Ya trascendió el arco iris de Dina Luz y le ordena a la Nevada que derrame gotitas de lluvia para el Valle primaveral.

Escalona se fue para el cielo. Y les manda a los jóvenes cargas de versos, sus mejorales, para llevar las penas incurables de amor.

Escalona se fue para el cielo. Viaja en el tren de la inmortalidad. Las colombianas lo lloran y también los varones. No va de estudiante, viaja al Cielo su estación final y de testamento queda su grado con honores en calidad humana.

Escalona se fue para el cielo. Se escuchó un renegar último contra los flacos parecidos al fideo porque quiere abundancia de sancocho en las mesas de todos los hogares, a semejanza de las casas sin puertas de Valledupar.

Escalona se fue para el cielo. Enfrentará un pleito con el Ángel de la Guarda porque no lleva consigo la Custodia de Badillo, que seguirá robada mientras en su Patria no desaparezca el crimen, el ratero deshonrado.

Escalona se fue para el cielo. Lleva lápices a Jaime Molina para que le pinte el retrato. Pero Jaime volverá a incumplir porque acá en la tierra cada compatriota quiere un retrato de ‘Rafa’ grabado en el corazón.

Escalona se fue para el cielo. La Mariposa del Río Badillo lo acompaña con pedacitos de corazones de los poetas de Patillal, para reclamar a San Pedro por qué no vino primero a emborracharse a Valledupar, y regañarlo por ausente en el trino sentimental y solemne de la parranda vallenata.

Escalona se fue para el cielo. En calle de honor lo reciben el Presidente López, ‘La Cacica’ Consuelo Araujonoguera y Pedro Castro, que estarán con él eternamente en la Tarima Francisco el Hombre, para cuidar que el Valle se colme de prosperidad y tranquilidad; que en cada nueva hora renazca la felicidad de la hora feliz del Festival.

Escalona se fue para el cielo. Los médicos ya publicaron la causa del deceso: murió de amor por Colombia. En el tono menor de su nítida voz de talento mayor dijo a su familia que nos transmitiera a todos que con sosiego y paz tengamos casa en la tierra para no perturbar a Ada Luz en la Casa en el aire.

Escalona se fue para el cielo. El Creador se arrepiente de haberlo llamado porque lo tenía aquí para rendir en su existencia un homenaje al valor superior de hombre de bien y cultor de la felicidad colectiva.

Escalona se fue para el cielo. Desde hoy en el cielo de Colombia se leerá para siempre un letrero en letras indelebles de nubes blancas: Rafael Calixto Escalona Martínez.

Departamento de Comunicaciones: Parque de la Leyenda Vallenata "Consuelo Araujonoguera". Tel. 5838756. Email: prensa@festivalvallenato.com

 

     
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