Allá en la montaña, lejos
de mi pueblo
donde el sol se oculta y se despierta más temprano
vive un campesino: Rafael Barrera
que con el hacha en mano
recibe el sol todas las mañanas.
Corazón de roble, manos empedradas,
con voluntad férrea
moja el campo con su sudor
campesino pobre poco es lo que gana
y nada le alcanza para bajar a la población.
Su mujer ya sabe por costumbre propia
que mañana su silencio perderá.
CORO
En las faldas se oye rabiar
el hacha de un agricultor
y un caracolí que al caer
rompe el silencio con furor;
luego un imponente higuerón
se desmaya ante Rafael
las abejas manan su miel
y las aves vuelan al sol.
Por las tardes vuelve con el hacha
al hombro,
Serafina espera con cariño a Rafael,
un café caliente, no hay más que guardarle,
ella calma el hambre a quien se ha
adueñado de su querer.