| |
El
festival
Desarrollo
1995 - 28 festival
Rey vallenato: Freddy Sierra
Esta
Vigésima Séptima versión dedicada a las memorias
del excelente acordeonero Juancho Rois y sus compañeros
"El Maño" Torres y Eudes Granados estuvo enmarcada
por la participación de acordeoneros que venían
haciendo historia en el Festival, tal es el caso de Hugo Carlos
Granados, Juan David Herrera, Carlos Bracho y otros veinticuatro
más inscritos que hicieron de éste un Festival grande
a pesar de que muchos minimizaron su importancia. Después
de gran cantidad de participaciones en Festivales anteriores,
por fin logró coronarse como Rey Freddy Sierra, de Sahagún,
quien, como buen intérprete de la escuela sabanera, dio
todo un concierto con el son “Tuve un amor”, el paseo
“El indio Manuel María”, la puya “A gozá
la puya” y el merengue “Evangelina”, acompañado
en la caja por Juan Manuel Moya y en la guacharaca por José
Rodríguez Guillén.

El segundo lugar fue para
Juan David Herrera y el tercero para Gabriel Julio Sierra, según
los jurados de esta categoría: Nicolás “Colacho"
Mendoza, Egidio Cuadrado, Julio Rojas Buendía, Camilo Cano
y Eugenio Díaz. En Aficionado el Rey fue Harold Rivera
Febles y en Infantil Sergio Iguarán, escogidos por Rafael
Salas Mendoza, Juan Carlos Ovalle, Miguel Ahumada, Inis Amador
Paternina y Olga Duque de Ospina.
En la Canción Vallenata
Inédita fue elegido el paseo “¡Qué hago
Señor!” de la señora Hortensia Lanao y
hubo un premio especial a la "Canción por la Paz”,
donde resulto triunfador el paseo “Recuerdos de un ayer”
del compositor Deimer Marín, según los jurados:
Iván Ovalle, José Alfonso “El Chiche”
Maestre, Julio Fontalvo, Ricardo Cárdenas e Ivonne Nichols.
En el concurso de Piqueria ocupó el primer lugar Andrés
Barros y fueron jurados: Andrés Beleño, Wilman
Rodríguez
Guillén y Margladys Araújo.
En materia de espectáculos,
en la gran noche final, el público volvió a disfrutar
de la presencia de Carlos Vives, quien por tercera vez se presentó
en Valledupar con su agrupación musical "La Provincia",
produciendo el delirio colectivo de sus innumerables seguidores
en la tierra cuna del Vallenato. |
|