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El
festival
Desarrollo
2002 - 35 festival "Homenaje a Consuelo
Araújonoguera"
Discurso de Hernando Molina Araújo
En medio del sol agotador
de abril, de los aguaceros que nos mojan de alegría y nutren
de vida, de las noches interminables y míticas, ella estaba
ahí, como siempre, caminoteando por la Plaza, de un lado
para otro, gesticulando, dando órdenes y repartiendo sus
acostumbrados regaños. El ajetreo era inmenso pero iba
imponiendo orden entre tanto alboroto.
Iba y venía; sobresalía
entre la multitud que la seguía a su paso. Pero esta vez
había algo diferente: una intensa luz la rodeaba, envolviéndola
en un inmenso manto de ternura que le impedía sufrir. Entre
trinitarias que armonizaban con las melodías fulgurantes
de los acordeones legendarios, ella se quedó ahí
para siempre.
De repente me encontré
en medio de la angustiosa realidad, exactamente en el mismo sitio
que estoy describiendo, en el mismo bullicio, en la misma algarabía
y en el mismo trajín.
Hoy comienza el Festival
de la Leyenda Vallenata. Aquí y allá donde está
quién es y será siempre el alma y nervio de este
ejemplar evento, se oirán los acordes melodiosos del Amor
Amor, se escucharán ingeniosos versos, estribillos, décimas
y emocionantes composiciones. Aquí y allá, también
desfilarán las piloneras al ritmo de los compases del Pilón.
En ambas partes, los acordeones
discurrirán entre paseos y merengues, puyas y sones, y
en la única disputa que puede existir, lucharán
nota a nota, melodía a melodía, por alcanzar el
triunfo más preciado que puede lograr un acordeonero: ser
Rey Vallenato.
Convencido estoy de que
allá, estará organizando, junto a viejos amigos
que se fueron antes que ella, la primera versión del Festival
Vallenato. Junto a Alonso Fernández Oñate y Álvaro
Cepeda Samudio, sentarán las reglas que regirán
dicho concurso. En ese Festival, probablemente será elegido
Alejo Durán, tal vez Luis Enrique Martínez, quizás
Alberto Pacheco, de pronto Juan Muñoz o a lo mejor, la
gran sorpresa será Juancho Rois.
En la canción inédita,
la competencia no será menos reñida, porque al jurado
le será muy difícil escoger entre hermosas canciones
de Tobías Enrique Pumarejo, Freddy Molina, Octavio Daza,
Carlos Huertas y Hernando Marín.
En ese y en este Festival,
esta misma noche, ella vestida de gloria en su infaltable traje
de pilonera, bordado esta vez por Lola Bolaños, sacará
de su mochila arhuaca la magia que seduce al espíritu y
enaltece el alma: la música vallenata.
Mientras eso sucede, estoy
aquí con Cecilia Monsalvo, para decirles que el Festival
Vallenato continúa, con el mismo empuje, con la misma alegría
y con el mismo tesón que Consuelo le imprimió.
Estoy aquí para
decirles que el Festival Vallenato seguirá y perdurará
en el tiempo aún cuando todos y cada uno de los que aquí
presentes nos encontremos allá, en el otro Festival que
Consuelo ya emprendió.
Estoy también para
decirles, mil gracias a todos, gracias al pueblo vallenato por
su solidaridad infinita, por su inquebrantable afecto a nuestra
querida y siempre viva Cacica. Gracias también al pueblo
cesarense, a Colombia entera y a la comunidad internacional por
todo el cariño que hemos recibido, por su constante apoyo
durante aquellos luctuosos momentos.
Al Señor Presidente
de la República y a la Primera Dama de la Nación,
quiero agradecerles, en nombre de la Fundación, en el de
mi familia y en el mío propio por la distinción
y la confianza que depositaron en Consuelo al nombrarla Ministra
de Cultura, y por haber creído en su sueño, que
hoy empieza a ser realidad, el Parque de la Leyenda Vallenata.
Gracias, señor Presidente, por haberse dejado seducir por
la música vallenata y por habernos acompañado durantes
todos estos Festivales. Gracias por haber creído en Consuelo,
quien en su terquedad concibió la feliz idea de darle a
Valledupar y a Colombia el derecho irrenunciable de hacer del
folclor vallenato parte esencial del Patrimonio Cultural de la
Nación, motivo de orgullo de los colombianos ante el mundo
y elemento definitorio de nuestra estirpe.
Y a ti amada madre, te
digo que siempre serás para María Mercedes, Rodolfo,
Ricardo, Andrés y Edgardo José, nuestra oración,
nuestro norte y la luz que guía nuestros caminos. Ruego
a ti querida madre que intercedas ante el Dios de todos, el único,
por la paz de Colombia y el consuelo del mundo.
Y para aquellos que nos
quitaron a Consuelo, devuélvannos ahora al Mono Quintero.
MUCHAS
GRACIAS |