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El
festival
Origen
Consuelo Araújonoguera (q.e.p.d)
Nació un primero
de agosto de 1940 en la ciudad de Valledupar y fue la menor de
una familia conformada por nueve hermanos, en la cual desde muy
temprana edad empezó a asimilar de sus padres, Santander
Araújo y Blanca Noguera, el arraigo y el amor, casi devoto,
por su tierra, especialmente de su padre, reconocido patriarca
liberal de la región, famoso por su prodigiosa memoria
y su carácter, condiciones que ha heredado Consuelo. A
los 15 años de edad debió abandonar sus estudios
secundarios para empezar a trabajar como auxiliar de giros en
el Banco de Bogotá, con el fin de coadyuvar a financiar
la educación de sus hermanos mayores: Álvaro, Rodolfo
y Jaime. Sin embargo, su pasión inagotable por la lectura
le permitió formarse una vasta cultura y completar, de
manera autodidacta, su formación intelectual. Sus primeras letras las
aprendió en la Escuela Pública que funcionaba donde
hoy es el Palacio de Gobierno Municipal. Su educación primaria
transcurrió entre la Escuela Tercera para Niñas
que continúa en el mismo sitio y local, el Colegio Nariño
del profesor Ricardo González y el colegio Nuestra Señora
del Carmen del profesor Leonidas Acuña. La secundaria la
inició en el Colegio de la Sagrada Familia. Años
más tarde y siendo ya un personaje de reconocida trayectoria
nacional, culminó el bachillerato en el Colegio Nacional
Loperena, de su ciudad natal, aunque sin obtener dicho título.
En abril del año 2000, la Universidad Popular del Cesar
le otorgó el título honoris causa en Literatura
y Español. A los 18 años contrajo matrimonio con
el único hijo de doña Mercedes Céspedes y
Hernando Molina Maestre – éste último, personaje
vallenato inmortalizado en los cantos de Escalona, como por ejemplo
“La Patillalera” –.
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Consuelo conformó
al lado de Hernando Molina Céspedes una prolífica
familia de cinco hijos: Hernando César, María Mercedes,
Rodolfo Augusto, Ricardo Mario y Andrés Alfredo. De sus
segundas nupcias, con el abogado Edgardo Maya Villazón,
nació el último de sus hijos: Edgardo José.
Participó activamente en el Comité Pro-Creación
del Departamento del Cesar, el cual fue inaugurado el 21 de diciembre
de 1967, y de su relación y amistad con su primer Gobernador,
Alfonso López Michelsen, surgió la idea de crear
el Festival de la Leyenda Vallenata, el cual organizó en
sus primeras cuatro versiones como Directora que fue además
de la Oficina Departamental de Turismo.
De 1975 a 1977 se desempeñó
como Gerente Regional de Colseguros en Valledupar, de donde partió
a Sevilla para ser la Cónsul de Colombia en esa ciudad
española. Se hizo conocida ante la opinión pública
nacional por su columna “La Carta Vallenata” en el
diario El Espectador, en donde comentaba, con su peculiar estilo
provinciano, sencillo y mordaz, los principales acontecimientos
de la región y del país. En dicho diario, donde
trabajó ininterrumpidamente por más de veintidós
años, como periodista y columnista, recibió de su
compañero de trabajo Hernando Giraldo, el mote de “La
Cacica” por su consagrado liderazgo y dotes organizativas,
las cuales fueron fundamentales para la creación, junto
con Alfonso López Michelsen y Rafael Escalona, en el año
de 1968, del Festival de la Leyenda Vallenata, evento que se ha
constituido en el mayor patrimonio cultural de Valledupar y en
el principal certamen folclórico de Colombia. Entre 1984
y 1985 fue la corresponsal en Valledupar del “Noticiero
del Medio Día” que se emitía por uno de los
canales de la televisión nacional. Como cronista y columnista
estuvo vinculada por dos años (1988 y 1989) al diario “El
Heraldo”. Otros cargos públicos ocupados por Consuelo
Araujonoguera fueron los de Directora del Instituto de Cultura
y Turismo del Cesar (1989) y Gerente de la Beneficencia del Cesar
- Lotería “La Vallenata” (1992 a 1994), cargo
éste desde el cual logró la reactivación
del parque de recreación infantil “La Vallenata”
y pasó a la empresa privada poniéndose al frente
de la emisora Radio Guatapurí, de la cual fue copropietaria.
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Su afecto inquebrantable
por su tierra natal, fue el constante aliciente que la llevó
a escribir un cuento de corte socio-político: "Yo
sabía" (1976), ganador del concurso de cuento "Cote
Lemus", en Cúcuta, y tres obras relativas al folclor
y a la cultura vallenata:la primera de ellas, “Vallenatología”
(Ed. Tercer Mundo, 1973 y 1978), producto de una minuciosa investigación
empírica por espacio de quince años, tiene el mérito
de ser el primer libro publicado en el mundo sobre los orígenes
y evolución de la música vallenata, y es texto obligado
de consulta y referencia para neófitos y especialistas
en la materia; “Escalona: el hombre y el mito” (Ed.
Planeta, 1988 y 1998), es un fascinante relato biográfico
sobre la vida y obra de uno de los más grandes compositores
de la provincia del Valle de Upar y de Padilla; “Lexicón
del Valle de Upar” (Ed. Instituto Caro y Cuervo, 1995),
significa la más grande y seria recopilación realizada
sobre las voces, modismos, giros, refranes, dichos y vocabulario,
en general, de uso cotidiano entre los habitantes de esta región.
Incursionó con éxito en el periodismo radial, medio
en el que fundó y dirigió durante seis años
(1983-1989) el programa de opinión “La Cacica comenta”
en la emisora Radio Guatapurí, de la ciudad de Valledupar.
Caracterizada por sus posiciones enérgicas y valerosas,
su vida pública la dedicó con abnegación
invaluable al servicio de la comunidad, denunciando desde los
diferentes medios en los cuales trabajó los abusos de poder
y las corruptelas, y comunicando las necesidades de su región.
En la misma emisora, la cual gerenció de agosto de 1994
a junio de 1997, dirigió los espacios “El Debate”
y “Venga a desayunar con nosotros”, amenos y entretenidos
programas en el que participaba un destacado panel de profesionales
de distintas disciplinas que abordaban en profundidad diversos
temas de nuestra cotidianidad y de la actualidad mundial. Su verticalidad en la
imposición de una nueva política cultural que arropara
todos los estratos, en especial la olvidada y menospreciada hasta
entonces cultura popular, y la democractización en la distribución
de los recursos por parte del Ministerio, le acarrearon serias
críticas de los sectores elitistas y excluyentes de algunos
círculos culturales capitalinos. Ella los enfrentó
con valentía y hoy su obra es reconocida cuando el Plan
Decenal de la Cultura, impulsado y diseñado durante su
administración, lleva su nombre. La Presidencia Ejecutiva
de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata la ocupó
desde su creación hasta el 11 de julio del 2000. Esta entidad
sin ánimo de lucro fue fundada por ella el 25 de abril
de 1986 y, desde su vigésima versión, el Festival
de la Leyenda Vallenata es organizado y realizado de manera exclusiva
por esta Fundación.
Al momento de su secuestro
y asesinato se encontraba al frente del desarrollo del Proyecto
“Parque de la Leyenda Vallenata”, que hoy también
lleva su nombre. Su secuestro se produjo el 24 de septiembre por
parte de las FARC, al regresar de la misa tradicional de la Virgen
de Las Mercedes celebrada en Patillal, al lado de un grupo numeroso
de personas entre quienes se encontraba la Presidenta Ejecutiva
actual de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata,
Cecilia Monsalvo Riveira, siendo Consuelo la única víctima
fatal en el desenlace cruel y cruento que tuvo este episodio en
la media noche del día 29 de septiembre en las montañas
de la Sierra Nevada de Santa Marta. Su sepelio ha sido el más
grande suceso de concentración de masas habido en Valledupar
en toda su historia. La Misa Campal, en la Plaza Mayor, fue concelebrada
por el Obispo de la Diócesis, el Arzobispo de Medellín
y 31 sacerdotes y diáconos llegados de los cuatro puntos
cardinales del país. La Iglesia reconoció así
la personalidad y convicción de vida cristiana que ejerció
Consuelo durante su existencia. Su vida será ejemplo no
solo para quienes le sobrevivimos sino para las generaciones futuras.
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